martes, 5 de mayo de 2009

VIJÑANA BHAIRAVA TANTRA




44. Cuando la potencia del aliento se eleva, todo el conjunto de las diversas actividades se derrumba: poco a poco, en el momento en el que un hormigueo es sentido, la suprema voluptuosidad se propaga.45. En el intervalo entre el "fuego"(comienzo del acto sexual) y el "veneno" (final del acto sexual), que se fije la Consciencia que no es otra cosa que gozo. Entonces la Consciencia se aísla, se colma de aliento, y se une a la beatitud del amor.46. Al final de la unión, en el instante en el que acaba la absorción en la intensa energía de la mujer, es el Gozo de la Realidad de Brahman lo que se esta disfrutando: y es eso lo que se llama precisamente "gozo intimo".47. Incluso en ausencia de una pareja, el flujo de felicidad puede producirse si se rememora intensamente la alegría y el gozo que nos han dado sus caricias, sus besos, sus abrazos (haciendo el delicado y difícil recorrido de retorno desde el gozo sensorial al gozo del Ser).

http://www.terra.es/personal/javierou/kyvb.htm

jueves, 22 de enero de 2009

El don de la felicidad (fragmento)



"En todos los tiempos, en todas las culturas ha sido constante el anhelo del ser humano por alcanzar la felicidad. Todos aspiramos a la felicidad y la buscamos de mil maneras. ¿Lograremos encontrarla? Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas, y el consumismo es la forma actual del bien máximo. Pero la figura del "consumidor satisfecho" es ilusoria: el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, no feliz. Podemos buscar la felicidad en el triunfo, en la fama, en los honores. Pero ¿no es todo eso sino pura vanidad, en definitiva nada o casi nada? Otro modo de búsqueda de la felicidad es la autocomplacencia: así, el goce del propio placer, el deseo de perfección o la práctica de la virtud. Aspiramos a la felicidad, pero aspirar no es lo mismo que "buscar" y, todavía menos, que "conquistar", ni fuera ni dentro de nosotros mismos. La felicidad es un don, el don de la paz interior, espiritual, de la conciliación o reconciliación con todo y con todos y, para empezar y terminar, con nosotros mismos. Para recibir el don de la felicidad el talante más adecuado es, pues, el desprendimiento: no estar prendido a nada, desprenderse de todo. La felicidad, como el pájaro libre, no está nunca en mano, sino siempre volando. Pero tal vez, con suerte y quietud por nuestra parte, se pose, por unos instantes, sobre nuestra cabeza. "



José Luis López Aranguren
El Poder de la Palabrawww.epdlp.com

sábado, 17 de enero de 2009

KYUDO


Cuando un arquero dispara por nada tiene toda su habilidad.

Si dispara por una hebilla de bronce ya está nervioso.

Si dispara por un premio de oro se vuelve ciego o ve dos objetivos.

!Está fuera de su mente!

Su habilidad no ha cambiado pero el premio le divide, se preocupa.

Piensa más en ganar que en disparar y la necesidad de ganar le resta poder.

CHUANG TZU

No importa qué tarea tengamos que realizar, mientras pongamos nuestra atención en el exterior, en la mente de los demás en vez de mantener nuestra atención donde debería estar, segura en nuestro interior, en nuestra Mente Búdica, sufriremos de ansiedad y haremos confusión de las cosas.

FOTO: KYUDO http://www.japanese-archery.org.uk/kyudo.html

MCD http://thepinkant.blogspot.com/

sábado, 10 de enero de 2009

EL BUDA DE ORO



EL BUDA DE ORO

En la ciudad de Bangkok, en Tailandia, hay un templo budista pequeño muy visitado por los turistas, allí se encuentra un buda de oro macizo, de 10 pies y medio de altura, que pesa 2 toneladas y media, y que tiene un valor de 196 millones de dólares.
En una vitrina cerca se encuentra un pedazo de arcilla de 12 pulgadas de ancho. Y una interesante historia.
En 1957 un monasterio budista tenía que cambiarse de local, porque se construiría una carretera, así que se le asignó a un monje budista para que se encargara de la transportación del gigante ídolo de barro.
Cuando la maquinaria, empezó a levantar ese gigante pesado, se comenzó a rajar, además comenzó a llover, el jefe de los monjes ordenó bajar la imagen, y cubrirle de la lluvia con una lona plástica. Tarde, a la noche, el monje fue a chequear los daños que había sufrido la imagen de barro, y comprobó que en una parte de ella había una rajadura y, que a la luz de la linterna salía una luz brillante.
El monje asombrado decidió descubrir el origen de esa luz especial así que empezó a quitar el barro ayudado por un cincel y martillo, y sus ojos no podían creer lo que veía. Descubrió que detrás de ese barro, un Buda era de oro macizo.
Los historiadores creen que cientos de años atrás cuando las fuerzas armadas Burmesas estaban por invadir Tailandia, monjes trataron de proteger la imagen con capas de barro, sobre el precioso Buda de oro.
Ningún monje sobrevivió para revelar la verdad.

¿Autor?.
MORALEJA.
En cada uno de nosotros hay algo tan codiciado, mas preciado que el oro, necesitamos ser cambiados y posiblemente en medio de las tormentas de la vida, cuando parece que el sufrimiento nos ha resquebrajado, pueda salir esa luz, que nos conduzca a descubrir que detrás del barro, de nuestros fracasos o tristezas, esta “la FE”.
Lo envió Marina http://www.actosdeamor.com/budaoro.htm

sábado, 3 de enero de 2009


"El ser humano es una parte del todo que denominamos "Universo", una parte limitada en el tiempo y en el espacio. El tiene una experiencia de sí mismo, de sus pensamientos y sentimientos como algo que está separado del resto del Universo, lo cual es una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión constituye para nosotros una prisión, limitándonos a nuestros deseos personales y a un afecto por unas cuantas personas que sentimos más próximas. Nuestra tarea debería ser la de liberarnos de esta prisión, ampliando nuestro círculo de compasión para incluir a todas las criaturas vivientes y a la naturaleza entera en toda su belleza."
Albert Einstein

viernes, 28 de noviembre de 2008

SEMINARIO - LES ERES DE GUARDIOLANS, NOV-08



LES ERES DE GUARDIOLANS - NOVIEMBRE 2008
MCD http://thepinkant.blogspot.com/


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EL SECRETO

Ya hace mucho que se me había ocurrido la idea de escribir este libro. En una hermosa tarde de verano expuse mi proyecto a un erudito tibetano que llevaba una vida contemplativa en una casita fijada al flanco rocoso de una montaña. Apenas si me alentó.

"Trabajo perdido, decía, la masa de los lectores y oyentes es idéntica en el mundo entero. No me cabe la menor duda que las gentes de su país se parecen a las que encontré en China y en la India, y aquéllas no difieren en nada de los tibetanos.

"Hábleles de verdades profundas, bostezan, y si se atreven, la dejan sola, pero basta referirles absurdas fábulas, son puro ojos y oídos.
"Quieren que las doctrinas religiosas, filosóficas o sociales que se les predican sean agradables, que concuerden con sus conceptos, que satisfagan sus inclinaciones, en suma, desean reencontrarse en ellas y sentirse aprobadas por ellas".
El Maestro no me enseñaba nada nuevo sobre ese particular. Centenares de veces había oído, en Occidente, a hombres y mujeres que expresaban el deseo de hallar una religión que los satisficiera, o los había visto rechazar una doctrina con estas palabras: "no me satisface ".
¿Y qué era pues aquello que deseaba ser agradablemente acariciado, satisfecho? Era el conjunto de nociones falsas, de inclinaciones irrazonables, de sentimientos de rudimentaria sensualidad que se disfrazan tras la apariencia de un fantoche denominado "Yo". Pensaba entonces en las devotas que se embriagan con el incienso y las conmovedoras sonoridades del órgano en las semi-tinieblas de nuestras catedrales, creyéndose en camino hacia cimas espirituales. Pensaba en todos aquellos, sea cual fuere la fe religiosa o laica a la que pertenecen, que vibran al oír ciertas palabras, ciertas palabras que no son sino vano ruido vacío de realidad.

"De modo general, prosiguió el Maestro, distinguimos tres categorías de individuos: aquellos cuyo intelecto es completamente obtuso; aquellos cuyo intelecto es de calidad media, abierto a la comprensión de algunas verdades particularmente evidentes, y aquellos dotados de un intelecto equipado en forma superior para las percepciones agudas, aptos para penetrar bajo la superficie del mundo de los fenómenos físicos como bajo la de los fenómenos mentales y capaces de aprehender las causas que obran en ellos

"Basta encaminar la atención de estos últimos, basta decirles: 'mire por ese lado, considere esto', y disciernen lo que hay que discernir en donde fijaron la mirada; comprenden qué es verdaderamente la cosa que les fue señalada.
"Las enseñanzas consideradas secretas se pueden proclamar por los caminos reales, seguirán siendo 'secretas' para los individuos de intelecto obtuso que no entenderán los discursos que se les dirigen y no captarán sino el sonido.

"El secreto no depende del Maestro, sino de quien lo escucha. Un maestro no puede ser sino quien abre una puerta: pertenece al discípulo la capacidad de ver lo que está más allá de ella. Existen instructores capaces de discernir el grado de agudeza intelectual de aquellos que solicitan su enseñanza y reservan la exposición detallada de ciertas doctrinas únicamente a aquellos a quienes juzgan capaces de comprenderlas.
Así son comunicadas y se perpetúan las enseñanzas profundas transmitidas oralmente del maestro al estudiante desde hace muchas generaciones. Las ha oído usted. Empléelas según su criterio. Son muy sencillas pero embisten a la manera de un poderoso ariete la muralla de las nociones falsas arraigadas en el espíritu de los hombres y de las emociones que se apoderan de ellos antes de precipitarlos en el dolor...”

FRAGMENTO DE:
LAS ENSEÑANZAS SECRETAS DE LOS BUDDHISTAS TIBETANOS. LA VISTA PENETRANTE. Alexandra David-Neel. Kier, Buenos Aires, 1970.

martes, 25 de noviembre de 2008

“Una fe débil, unida a un intelecto muy desarrollado, nos vuelve propensos a caer en el error, y a convertirnos en simples hacedores de discursos.

Una gran fe unida a un intelecto débil nos vuelve propensos a caer en el error, y a convertirnos en sectarios presos en el sendero estrecho del dogmatismo.

Un gran ardor en una enseñanza correcta nos vuelve propensos a caer en el error y a adoptar puntos de vista extremados y falsos.

La práctica de la meditación, si no está unida al saber, vuelve propenso a caer en el sopor estúpido o en la inconciencia.

No practicar lo que se ha aprendido y reconocido como la mejor enseñanza nos expone a ser vanidosos, a imaginar que poseemos la ciencia infusa y a considerar con desdén todos los conocimientos.

No experimentar una gran piedad (por todos los que sufren), nos expone a caer en el intelectualismo puro, y a buscar, egoístamente, la salvación personal.

No mantener el espíritu en el sendero intelectual expone a caer en el sendero vulgar del mundo.

No sofocar la ambición nos expone a dejarnos guiar por motivos mundanos.

Aquel que experimenta placer en recibir la visita de los que creen en él y lo admiran, se expone a caer en un orgullo mezquino y bajo.

El deseo puede ser confundido con la fe.

Un afecto egoísta puede ser confundido con el amor o la compasión.

Una detención en la actividad cerebral o un estado de inconsciencia pueden ser confundidos con el éxtasis de la esfera de la infinitud del espíritu.

Los fenómenos sensoriales pueden ser tomados por la revelación del Conocimiento.

Los hombres que se entregan a sus pasiones pueden ser tomados por naldjorpas, liberados de todas las leyes convencionales.

Las acciones que tienden a un fin egoísta pueden ser confundidas con manifestaciones de altruismo.

Las prácticas desleales pueden ser tomadas por métodos sabios.

Los charlatanes pueden ser tomados por sabios.”

FRAGMENTO DE:
“INICIACIONES E INICIADOS DEL TIBET”
de ALEXANDRA DAVID-NÉEL